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¿Ansiedad?

  • Foto del escritor: Norma Elizabeth Rojas
    Norma Elizabeth Rojas
  • 1 jul 2020
  • 5 Min. de lectura

Deja de invertir en tus valiosos recursos en cosas que no puedes cambiar.


El olor y la sensación que deja el gel antibacterial, los paños desinfectantes y sanitizadores son ahora parte de nuestra vida cotidiana. Para la mayoría de nosotros, es una situación que, si bien eleva un poco los niveles de estrés, es algo manejable. No lo es así para personas que ya desde antes de esta pandemia, sufrían de trastornos de ansiedad, depresión e inestabilidad emocional.


¿Pero qué hacer? La sociedad, los terapeutas, psicólogos, maestros, guías religiosos y hasta nuestras familias, nos bombardean de consejos y de frases que, cuando llegan a nuestros oídos, son palabras vacías, cuyo significado se pierde en un eco que se aleja poco a poco hasta perderse en nuestros oídos.


Bien dice el dicho de las abuelas, cuando cometemos errores, aun después de que ellas mismas nos advirtieron de las consecuencias de nuestras acciones: ‘Nadie experimenta en cabeza ajena’. Una gran verdad, pues de que nos sirve escuchar y leer miles de tips y consejos y consumir diariamente textos con ‘5 tips para esto’ y ‘6 tips para aquello’, si al final, cada persona posee una percepción del mundo diferente, las vivencias y las experiencias son registradas de manera distinta en cada ser humano. Lo que para mi madre fue una cadena irrompible de comportamiento, para mí no tiene valor, pues, la experiencia por la que ella ha pasado, no es parte de mi realidad y viceversa.



Si bien los consejos, las lecturas, la meditación, os podcasts y la parte cada vez mas extendida de ‘libros de autoayuda’ en la librería te ayudan a echar a andar tus pensamientos y te exhortan a buscar nuevos caminos y a cambiar tu percepción de las cosas, no es sino hasta que tu mismo reflexionas acerca de la situación que solamente tu estas viviendo y de las condiciones que te rodean. Pues por mas que se lo expliques a tu mejor amigo, a tu terapeuta o al director de tu escuela, o hasta a tu jefe inmediato; la percepción de lo que tu estas viviendo, nunca será acorde con la percepción de quien escucha tus palabras… Si, ya se que estarás pensando “vaya ayuda de esta persona, apenas leí unos párrafos y me siento más indefensa o indefenso que antes”… no te preocupes, solo estoy tratando de mover y sacudir tu patrón de pensamiento, apenas comienza lo bueno.


Partiendo de esta base – la cual suena un poco desalentadora, pero no te preocupes, no lo es- ahora quiero regalarte una gran herramienta, en la que tal vez nunca habías pensado: el Coaching.


El título de este artículo es acerca de “dejar de gastar los recursos valiosos que posees, en situaciones modeladas por tu mente, que NO existen”. Pues la base de la ansiedad, nuestro más aclamado y más recurrente padecimiento moderno, es el resultado de un proceso y patrón de pensamiento anclado en nuestra mente. Patrón que paradójicamente es sumamente valioso, pues gracias a este estado de ‘alerta’ (convertido en ansiedad) hemos sobrevivido como raza humana desde que caminábamos semi-erguidos.


¿Pero qué pasa cuando esta alarma nunca deja de sonar? Entonces entras en un estado de ansiedad, lo que a la vez te lleva a un estado de depresión, pues en tu mente vives YA la situación irreal que tu cerebro solo imaginó, con el propósito de prepararte para una posible situación de peligro, donde deberás salir o corriendo o pelear por tu vida.


Tengo varios amigos y familiares que padecen de ansiedad y es muy triste observar cómo de un segundo a otro, comienzan a temblar y tienen dificultades para respirar. Algunos sienten una opresión en el pecho y sienten que está por darles un paro cardiaco. Y sucede así, sin que conscientemente exista un ‘disparador visible’. Si tu eres una de estas personas que sufren de ansiedad, esto es lo que está sucediendo en tu mente: Estás invirtiendo una gran cantidad de energía, imaginando una serie de escenarios de peligro, esto es, de manera consciente o inconsciente, pues tu mente ha desarrollado un camino marcado en la conexión de sus sinapsis. Para que me entiendas, imagina una oscuridad total y que vas manejando por una carretera, donde no puedes ver absolutamente nada, mas que la señalización fluorescente que esta marcada en este camino. Es decir, tu no sabes por donde ir, solo sigues ese sendero…así mismo funciona tu patrón de pensamientos. El cual esta ‘grabado’ y es el único camino que conoces. Espero que la primera pregunta que brinque de tu mente sea: ¡y como (#%$^&@*) cambio este patrón de comportamiento, si ni siquiera me he percatado de que existiese!


Pues, así como cuando no puedes ver nada andando por esa carretera oscura y tienes miedo y estás estresado, porque no puedes ver nada y quisieras que amaneciera ya, o hubiera una iluminación en el camino, así puedes tu mismo ‘encender las luces en tu mente’. ¿Y cómo puedes darte cuenta de todo esto? ¡Por medio del coaching!



¿Cómo funciona? Por medio de técnicas de programación neurolingüística, de preguntas guiadas y de empatía de tu coach, tu mismo puedes diseñar caminos neuronales distintos a los que siempre has seguido; es decir, ¡tu mismo eres capaz de apagar esa alarma intermitente de “peligro, peligro, peligro!”, pues por mas que yo te diga que lo que estás imaginando en tu subconsciente ni siquiera existe y que solo estás atrapado en una jaula construida por ti mism@, de la que tu mism@ tienes la llave y puedes salir cuando quieras. De nada sirve que te lo digan tus padres, amigos, psicólogos o guías espirituales, ni que leas diez libros de como luchar contra la ansiedad, hasta que tu no conozcas ese camino oscuro y veas que puedes encender la luz tu y solo tu, la situación de “pelea o corre” (fight or flight!) estará presente en cada minuto de tu vida. Si, a lo mejor te puedes relajar con un buen vaso de vino o con algún otro supresor del sistema nervioso -como los llamo yo- pero lo único que estas haciendo es ‘adormecer’ a tus sinapsis causantes de este comportamiento de pensamiento, le estás dando una “sonaja” a tu mente para que se entretenga y no retome su patrón de pensamiento sabido y consabido.


Ya para terminar de dejarte esta reflexión, quiero decirte que, gracias a ese patrón de pensamiento, probablemente estás viva o vivo, posiblemente es la única forma de como has podido sobrevivir a alguna vivencia traumática y sumamente dolorosa; gracias a esta ‘estrategia de vida’ has llegado hasta donde estas, es posible también que te levantes de la cama con un gran esfuerzo y tal vez también, aunque suene crudo, la única razón por la que no has decidido colgar los tenis. Entonces ¡Abraza este pensamiento en tu mente y dale las gracias! Pero también dile que ¡la situación que viviste cuando tu mente creo esta gran estrategia de supervivencia, ya no existe! Que baje las armas y que te ayude a desarrollar otro patrón y otro camino, pues, como también dice el dicho: “Todos los caminos llegan a Roma”.


Si de verdad quieres modificar tus estrategias de supervivencia y dejar de gastar preciosos recursos y valiosa energía en ideas y pensamientos que aún no existen y, si también quieres apagar la alarma intermitente de peligro que te agobia, sin que siquiera te des cuenta, haz una sesión de coaching integral. A diferencia de largos años de terapia, donde solo le das vueltas al asunto, mediante el coaching trabajas tu en ti mismo, tu analizas la situación, tu evalúas las posibles soluciones y tu asumes la responsabilidad de tu comportamiento, tu diriges tus pensamientos y tu tomas las decisiones que cambiarán totalmente tu vida.


Es hora de ‘encender la luz’ y dejar de o correr o prepararse para pelear y, sobre todo de ‘doparte’ para no tener que lidiar con tu mente, la que pareciera ‘mandarse sola’ como decía mi abuela…


¡Cambia tu vida de manera sostenible y consciente, programa un coaching ya!



 
 
 

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